Nací como cualquiera nace en este mundo; pero al pasar casi 16 años, tuve el privilegio mayor que todos los seres humanos podemos tener: ¡nacer de nuevo!
Sí, ahora puedo decir que CRISTO ES MI SALVADOR y este es mi mayor gozo y que a todos quisiera decir. Es por eso, que todo lo demás, basado en esfuerzos humanos, no es nada ante mi Señor a quien amo sobre todas las cosas.
¡A Él sea siempre la alabanza!